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Adentrándose en las
profundidades cada vez más, les provoca a cada nuevo paso, una mayor
intensidad de temor.
—Detesto decirlo pero tengo miedo… —Dice
al fin David. Añade—: Esto pinta
feo. Creo, no debiéramos estar aquí.
—Dividámonos en dos grupos por
si acaso…—afirma Juan y añade—:
Nos comunicamos por radio.
Juan,
Marcos, Mónica,
Cristian y Miguel. Fueron los que continuaron en primer lugar, aunque
quisieron seguir también Pablo, Verónica, Flavia y Estefanía. El
collar de Marcos alcanzaba para iluminar el camino a su alrededor, a
lo lejos solo se veía oscuridad, pero confiaron en Cristian.
Juan sacó una soga de su mochila, se la ató y fue delante, mientras
Miguel seguido de Marcos la tenían fuertemente y luego los otros.
Así lo hicieron, descendieron mucho más, hallando al final una
puerta de piedra, con otra cruz grabada. Se detuvo Juan junto a sus
compañeros y amigos allí. La cruz es de cuatro tramos iguales, uno
horizontal, cruzado por uno vertical por el medio.
Se encontraban tan sobresaltables que cualquier indicio extraño los
hubiera motivado para lejano a cualquier valentía, salir corriendo
todos juntos. Esto fue acrecentado por unas carabelas que vieron al
descender, como simbolizando a la muerte. Miraban hacia todos lados,
hasta que Juan llamó la atención de los otros (sobresaltándolos)
con su voz:
—Esto es muy raro. Un agujero así debería
estar lleno de agua y no lo está—.
Dice sin querer en vos alta, Juan.
—Además no es natural. Esto está construido.
La pregunta es ¿Por quién? ¿Para qué? —Dice Mónica.
—Aborígenes, no lo creo. No tiene apariencia a
ser de aborígenes sino de fortificación colonial o feudal —Dice
Marcos.
—Sí… A ver qué pasa… —Dice Juan,
intentando empujar la puerta de piedra. Añadió luego del intento—:
No puedo.
Lo intentaron juntos, a lo cual
cedió, girando en un eje central. Se asomaron para ver, y vieron
ante ellos un camino a nivel, rodeado de tesoros con polvo sobre
ellos opacando su brillo. El camino prolongándose hasta perderse
entre las sombras.
—Hay
otra puerta de piedra al final—. Dice Cristian.
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