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—¿Han pasado otros humanos por aquí? —Pregunta
Marcos.
—Sí, aunque ustedes son los primeros con los
cuales dialogo. —Dice Abbila. Añade—: Estoy muy contenta de
hablar con ustedes.
—Y nosotros contigo —Dice Mónica.
—¿Vienen seguido, humanos aquí? —Pregunta
Ceci.
—Muy pocos, por esta puerta ustedes son los
primeros desde muchos cientos de años. Por ello no estamos en
realidad totalmente preparados. Sin embargo, les voy a pedir me
acompañen, pues cerca de las puertas
no conviene estar sin conocer quienes las atraviesan… comprenderán
existe gran diferencia entre algunos seres…
—¿En qué idioma hablan los de los reinos? —Le
pregunta Marcos.
—Es gracioso, una casi imposible coincidencia, y
muy extraña por cierto que se cruzaran. Más aún que en la lengua
de los nobles te nombre ayudante del rey frente a sus cuatro
principales colaboradores… Es gracioso o el destino... y, hablan su
mismo idioma, Marcos; en realidad muy parecido, hay palabras
distintas, pero no me preguntes más por favor. Aunque les cuento se
dirigieron a ustedes con el idioma de los nobles… es algo solemne…
Abbila les pidió los acompañara y así fueron en dirección a un
campamento. A Marcos le costó ponerse en marcha, estaba como
petrificado y con la boca entreabierta de asombro. Se la notaba muy
contenta a Abbila de hablar con ellos; según dijo, esperaba tener
esta oportunidad en su vida, pero se excusaba una y otra vez cuanto
le efectuaban algunas preguntas, respondiendo que su función era
simplemente recibirlos y trasladarlos, hasta donde vendría alguien
capacitado para responderles, solo podía decirles cuestiones muy
básicas.
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