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Uno a uno se fue
reuniendo, saliendo de las cabañas. Vinieron los de túnicas
blancas, les trajeron víveres y se marcharon sonrientes. Pablo y
Verónica dejaron de entrenarse para reunirse también con los demás.
Detrás de ellos viene Abbila quien se acerca a Marcos y le dice:
—¡Gracias Marcos! Juro daré mi vida por ti, si
así lo necesitas.
—¿Qué me perdí? —Dice Mónica.
—¿No hablaron con Sueñosreales? —Dice
Abbila.
—Bueno… —Se escuchó a Sueñosreales
saliendo de una cabaña. A ahora si voy a…
—Buenas... —Dijo interrumpiendo El
Anciano, apareciendo sin que nadie
viera de donde.
—¡Qué emoción! Pero… ¿Quiénes son estos
jóvenes que el líder de los guardianes
y Sueñosreales vengan ambos a su encuentro?
—¿El Anciano
es el líder de los guardianes?
—Murmura Nicolás.
En silencio El
Anciano se ubica al lado de
Sueñosreales, escuchándose tan solo sus pasos. Lo mira y alrededor
de los jóvenes los envuelven a metros una espesa noche, solo se
observan allí sombras de aquello que los rodea.
—Que los acontecimientos no siempre salen como
uno espera que ocurran, no es una novedad en esta vida—. Dice El
Anciano, con voz calma aunque dejándose
notar descontento y un poco apenado. Ha sido destruida otra puerta,
incluyendo el mundo, ha quedado envuelto en cenizas y fuego. Allí
solo vivían animales inmensos, y vegetación, de las cuales algunas
especies eran más parecidas a fauna que a flora. Es una perdida
invaluable. Se ha perdido gran sabiduría. Suponemos fue un meteorito
que chocó. Tal vez si nos hubiéramos enterado antes, no hubiera
pasado esto, pero allí ningún guardián
atento había. ¿Comprenden? Y con esto no digo que los enviaré a
solitarios mundos… En fin, estuvimos hablando Sueñosreales y yo,
junto a otros líderes, los cuales están a miles de años de ser
tanto como Sueñosreales; en relación a ustedes.
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