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Puñales
Cuando habla el desaliento,
susurra suavemente
dolorosos pensamientos,
que son puñales crueles.
Resuenan, retumban,
quieren dañar, duelen,
pesan, debilitan,
hasta al mas valiente.
Entonces los versos se ahogan,
una lágrima se hace mar,
naufragando entre esas horas,
que transcurren sin piedad.
Se las siente pasar,
estando adormecido.
No son muchas ellas,
pero es hondo el silencio.
Tan hondo que escucho;
el latir que siempre pelea,
en el centro del duro pecho.
Que te recuerda la vida.
Un suspiro, en ese instante alcanza,
para despertar una pequeña idea.
Una esperanza así renace,
haciéndose un fuego que lucha.
Vence a puñales clavados en el pecho,
en el medio de un naufragio,
el vació deja de serlo,
muerto por la esperanza y su latido.
Javier R. Cinacchi
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