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—Es la estética de la belleza—. Afirma
Cristian.
—Pero… ¿qué considera bello cada uno de
nosotros? —Dice Carla.
—Si fuéramos distintos instrumentos musicales
—dice Mateos—, en una misma interpretación, la belleza seria no
desafinar.
—Pero no sería justo que todos tuviéramos que
hacer lo mismo, si alguien no lo desea—. Dice Sabrina.
—No es el tema. Imagínatelo como la música
armoniosa de la vida en sí… donde la desafinación seria lo
inmoral. Lo éticamente incorrecto.
—Una guitarra que en vez de ser usada para hacer
música se la usa para tirársela a alguien por la cabeza. O en una
melodía cuando te equivocas una nota bien mal, es obvio esta está
errada. Cuando está errada—. Dice Pablo.
—El fuego que en vez de calentar o iluminar es
usado para dañar—. Dice Marcos.
—Las personas que dañan o hasta extingan alguna
especie, dañando el ecosistema e incluso a ellas mismas. Está mal—.
Dice Sonia.
—El viento que se vuelve tornado—. Dice Flavia
—Sí, sí, cada caso que en su desarmonía
provoca daño, algo feo, carente de belleza. Lo definiría como algo
malo; ajeno a la música de vida—. Dice Mateos.
—El tema, es ¿qué haremos de nuestras vidas?
Es obvio, buscaremos hacer el bien y no el mal… ¿no? —Dice Juan.
—¡Obvio! Hacer el bien es armonía, belleza,
justicia…y son todas cosas lindas—. Afirma Sabrina.
—…Y si podemos hacer un bien y no lo hacemos,
también eso es algo malo—. Añade David
—Totalmente de acuerdo —opina Flavia muy
seria—, elegimos ser buenos por qué es lo correcto, bello, y
demás… Luego, no llegamos hasta acá para volver a atrás.
—¿Por qué no? Peor seria volver hacia atrás,
estando más adelante. Ahorraríamos tiempo ahora—. Contradice
Mateos.
—Supongamos, hay una puerta misteriosa que nos
podría llevar a mundos lejanos ¿La atravesarían? —Interrumpe
Marcos.
—Es obvio… yo te sigo—. Dice Mónica.
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