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—Mirá —le avisa Pablo a Juan por radio—,
dice Cristian… un poco adelante a la derecha… estate atento, hay
una laguna.
—Disculpá, pero… ¿Por qué lo dices en forma
de poesía? — Le pregunta Nicolás a
Cristian, a lo cual este le responde:
—Es un poco difícil de explicar… pero es como
si por un instante me hiciera parte del mundo que me rodea, me
distancio un poco del tiempo; todo lo observado y sentido me parece
bello. Es entonces, cuando hablo, que lo hago así. Simplemente me
sale así.
—¿Y cómo sabes que nos pondremos a pensar y no
a jugar a la pelota? —Dice Nicolás.
—No lo sé, y no dije que no jugaríamos a la
pelota. Sospecho, a la noche, cuando todo este calmo y nos sentemos
frente a una fogata y su calor, en medio del silencio roto por el
viento, el canto de los grillos, estando en la paz de la noche, en
fin… nos pondremos a meditar en la vida. En nuestra vida,
contándonos cosas entre amigos, intentando hallar respuestas o
disfrutando recuerdos. No soy adivino, uso la lógica, y miro
profundamente las cosas—. Dice Cristian.
Mientras tanto Juan observa
una entrada a un lugar acorde para acampar (como había dicho
Cristian), aunque sin nadie y totalmente abierto. Hace señas con las
luces a los de detrás, verifica los hayan visto, y desacelera
lentamente. Al llegar y estacionar, se estiran y caminan un poco.
Juan comienza a armar cuatro carpas al mismo tiempo, más dos baños
químicos portátiles, cruzado de brazos y con una sonrisa de
disfrutar lo que hacía. Se habían adentrado unos doscientos metros,
alejándose de la ruta.
Esperanza mira al cielo,
David ya lo hacia; comienzan las nubes a alejarse, formando un claro
sobre ellos. Se encuentran en un trayecto de ruta poco transitada; un
poco en olvido y descuidada.
Al poco tiempo estaban jugando un partido de vóley muy divertido,
ideal para despejarse. Aunque esto no sería lo que más afectaría a
sus vidas, sino las enlazadas palabras pronunciadas pensando en que
harían, pero se divirtieron mucho.
—Che… ¿qué
onda? —Dice Marcos.
—Y… podríamos hacer tantas cosas que me
siento un poco libre—. Le responde en un instante de inspiración
Nicolás.
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