Leer una buena novela en: www.estudiargratis.com.ar

Leer una buena novela en estudiargratis.com.ar

Leer una buena Novela (Principio)

Novela on-line (Continuación)

Adquiere:
Libros de Javier Cinacchi

Otros

Frases celebres con biografía

Crucigramas interactivos

Curso guitarra

Cocina fácil

Curso de reparación en PC

Leer poesías

Curso Biblia

Curso Microsoft Word

Comentarios de literatura y libros

EL Grupo de los Diecinueve Jóvenes y la Primer Puerta
Novela mezcla de fantasía con realidad, de la tercera edición (Continuación.)

Autor: Javier R. Cinacchi

Copyright © Javier R. Cinacchi, 2007-2011

Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente  prohibida, sin autorización escrita del autor, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total mediante cualquier medio de esta obra. Toda coincidencia con alguna persona real es pura casualidad.

Enlaces patrocinados

Nos dirigimos hacia donde está aquello que amamos—. Dice David.

Perfecto, pero si ocurre nos encontramos con una puerta que al atravesarla nos llevaría a mundos distantes ¿Qué hacemos? ¿Recuerdan la historia del Anciano? —Dice Marcos.

Muchas veces debemos decidir cosas importantes… cada vez que decidimos sobre una mudanza, un trabajo importante, un estudio, una fe, un estilo, un casamiento… y demás cosas—. Opina Pablo.

Sí, pero no te vas a otro planeta. O adonde sea que supuestamente te lleven—. Dice Marcos.

 

Sin estar seguro que habrá o si volverías —añade Juan—, o si morirías en el camino. Guiados por rumores. Y no una sino diecinueve personas que tienen familia.

Bueno… tu viejo llegó hasta allí, y no se animó a pasar — dice Nicolás. Añade—: ¿Y qué vio?

Resumiendo: Un castillo donde no existe, y según me contó, una puerta como de luz. Supongo, allí dentro hay una o varias puertas de las que habló El Anciano—. Dice Marcos, apenas creyéndose lo que decía. Añade—: Además al llegar al lugar les pasaron cosas raras. Ya les conté lo que me dijo mi papá. No les guardo secretos.

¿A él nunca le pasó nada extraño, no? Digo como a nosotros…—Pregunta Ceci.

Así como a nosotros, no… aunque ahora pensándolo bien… el collar cambiante de color, lo usaba mi mamá… pero nunca la vi hacer nada raro —Dice Marcos.

Si tienen la posibilidad de ser algo así como superhéroes ¿Lo serian? —Interrumpe Flavia.

Lo difícil es la complicación de intentar ser algo sobresaliente, encontrar tu rumbo, continuar... Supongo, si procedemos bien, siendo gentes de bien, nos irá bien… al menos es más factible así sea de… digamos… que siendo malos. Sin necesidad de ser un superhéroe… aunque en el pasado le decían a esto buscar la gloria… —Divaga con sentido Pablo, quien al decir “gloria” todos se lo quedan mirando.

Ustedes los hombres... siempre tan humildes. — Dice Sonia con ironía.

 
 

{ Adquiere: Libros de Javier Cinacchi.}

101

 

Enlaces patrocinados

¿Y a quien no le gustaría ser un exitoso y reconocido profesional? ¿No podría decirse a eso su gloria? —Opina Marcos.

Lo de reconocido creo que no es del todo necesario… —Opina David, añade—: No hace falta agrandarse… es más, el no agrandarse es un signo de grandeza, siendo digno.

Yo atravesaría esa puerta—. Dice Esperanza.

¿Y si tendríamos que pasar por peligros para poder llegar? ¿O si es un castillo y desaparecemos juntos con él?— Pregunta Sabrina, quizás la más temerosa del grupo.

¿Y qué gloria podría venir sin una pelea? —Dice Miguel, ríe para disimular y continúa—: ¡Doy mi vida por ti Sabrina!

¡Esa…! — Se escuchó a más de uno decir.

Gracias lindo… pero… no sé… ¿no es arriesgarse innecesariamente?

Eso lo dices tú, porque no peligró tu vida. Las decisiones dependen de las situaciones ¿no? —Le responde Esperanza.

Sí… tal vez, espero algo nos de una pista, al menos de saber si lo que nos dijo El Anciano es verdad—. Dice Sabrina, añade—: Podríamos acampar en frente de ese “castillo”. Si existe, dejar algo dentro y si desaparece… comprobar luego si vuelve… vemos si está.

Buena idea. Que sea una planta y un animalito—. Dice Carla.

¿Y nos dejamos conocer o no? —Pregunta Verónica. Añade—: Ya saben… eso de hacer rayos… crear fuego… tormentas… manejar cosas… hacer caer en profundo sueño… y demás manifestaciones extrañas… llaman la atención…

Sospecho, seremos leyendas… —Dice Rubén ahogándosele la vos quedando mirando pensativo a un distante punto.

No entiendo. ¿Por qué preocuparse por esas cosas? Cada uno haga lo que mejor le parezca ¿no? —Dice Juan.

Si hablamos, no callamos; si no nos ocultamos nos dejamos ver… —Dice Carla. Añade—: ¿A medias? Unos sí y otros no… no sé… ¿cada uno por su lado? No queremos eso.

Es que yo les mostré a algunos que podía hacer... mi agilidad…mi nueva destreza de ser apenas percibida, como si fuera un fantasma moviéndose rápido. Me concentro tanto que veo a los otros lentos y puedo moverme antes que ellos, casi sin ser percibida—. Dice Verónica, siendo tan representativas sus palabras que no necesitaron demostraciones.

Y así los Jóvenes hablaron mucho. Las palabras que se decían los iban forjando más en el pensamiento, cada palabra que pronunciaban eran escuchadas entre ellos con mucha atención. Tanto las frases tontas como las sabias y envueltas en reflexiones, como así también las sentimentales y afectuosas.

Por primera vez comenzaron a hablar de algo que no sabían bien que pensar: Gloria, ser héroes, volverse leyendas… Palabras que al mencionarlas les causaban una extraña… podría decirse: “sed”. Incluso algunos llegaron a dirigirse miraditas de desconfianza, principalmente por temor a que algún corazón diera lugar a sentimientos morbosos dando lugar a problemas.

Durmieron poco, reflexionaron algunos de ellos acostados antes de dormirse... Y al amanecer, entre una vida de aventuras rodeadas de maravillas y misterios; a una, llena de las cosas cotidianas; más la motivación de la carencia de seguridad que poseían... ¿Quién sabe, si les entregaban los anillos al señor del olvido o el anciano los dejarían vivir? Decidieron seguir adelante, una vez más, estando juntos.

Así continuaron, y las rutas en su mayoría de asfalto ahora se volvieron en su totalidad de tierra. Éstas, al final del trayecto comenzaron a ser apenas caminos.

Se desviaron un poco para entregarles una pequeña ayuda a un centro de asistencia comunitario, especialmente para aborígenes necesitados. Se sintieron muy felices, plenos, hasta algunos derramaron disimuladas lágrimas de felicidad al sentir que ayudaban a otros desinteresadamente.

Continuaron los últimos cientos de kilómetros que les llevarían horas, entre caminos muy poco cuidados y embarrados, rodeados de arboles, cactus, abundante vegetación y fauna.

Llegaron al círculo final marcado en el mapa, donde acamparon adentrándose entre la vegetación del Impenetrable, estando decididos a continuar cuando amaneciera.

 

{ <-- Anterior -hg- Novela online }

102-103
 

Principio de la Novela  - Educacion cursos arte y cultura en estudiargratis.com.ar

Búsqueda personalizada

 

Autor y Webmaster: Javier R. Cinacchi - Aclaraciones legales y política de privacidad
(Prohibida la reproducción parcial o total  del contenido de esta Web sin el consentimiento escrito del autor. Puede poner un link a esta pagina.)

www.estudiargratis.com.ar

Página principal: Cursos gratis, juegos lecturas y más!