Adquiere:
Libros de Javier Cinacchi
|
|
EL Grupo de los
Diecinueve Jóvenes y la Primer Puerta
Novela mezcla de fantasía con
realidad, de la tercera edición
(Continuación.)
Autor: Javier R. Cinacchi
Copyright © Javier R. Cinacchi, 2007-2011
Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida, sin
autorización escrita del autor, bajo las sanciones establecidas en las
leyes, la reproducción parcial o total mediante cualquier medio de esta
obra. Toda coincidencia con alguna persona real es pura casualidad.
|
Enlaces patrocinados
|
—Qué
hay alguien pero no sabe si es bueno o malo —Traduce Noemí.
Añade—: Y me parece, estamos entrando en algo no real…
En ese momento de mirar
a los jóvenes, se los observa como a estatuas. Pero ellos comienzan,
a influenciados, tan solo a vivir una especie de sueño consciente,
una ilusión en sus mentes, provocada por este extraño que puede
conectar en misma ilusión a varios.
—¡Esto no es real! —Grita Noemí. Al
hacerlo, respiran fuerte y parpadean, apenas pudiendo moverse un poco
los jóvenes.
|
|
|
Se sienten raros, un
extraño vestido de negro comienza a acercarse a ellos. No observan
nada, solo se ven ellos y al extraño flotando en un ambiente negro.
Noemí solamente se mueve.
—¡Qué estás haciendo! ¿Quién eres? ¡Déjanos
en paz! —Le dice Noemí al extraño vestido de negro.
—¡Ja! Así que… ¡Ja! Puede hacer lo mismo
que yo—. Dice el extraño riendo raro.
Sus amigos apenas mueven la cabeza para mirar de un lado a otro (en
la visión), Carla consigue hablar:
—¿Qué nos pasa?
Repentinamente aparecen al lado del extraño cuatro seres gordos, con
piernas largas y huesudas el doble de lo normal, brazos más largos
aún, con tijeras brillosas enormes; sus cabezas son pequeñas, sus
ojos como de gato, aunque más grandes. Comienzan a acercarse.
—No pasarán, vete y déjanos en paz —. Dice
Noemí.
Al hacerlo comienza a levantarse un muro de ladrillos alrededor de
ellos, y por debajo.
—¡Ja! ¿Quiere pelear? ¡Ja! ¡Ja! No te lo
recomiendo.
—Noemí, observa la cara de aterrorizados de sus
compañeros prácticamente inmóviles. Comienza a escucharse golpes
contra el muro, muy fuertes, ensordecedores.
—¿No sabe, puedo matarlos? Puedo…
—¡No puedes nada! ¡Nada! —Le grita Noemí.
Los monstruos con tijeras,
comienzan a escalar la pared unos, otros a golpearla; sumando el
sonido de sus golpes, bolas de nieve que les tira el extraño. Los
que escalan no pueden llegar a los jóvenes.
|
|
|
|
{
Adquiere:
Libros de Javier Cinacchi.} |
120 |
Enlaces patrocinados
|
—¡Ja! ¿En cuantas cosas podrá tener la mente
al mismo tiempo? —Dice el extraño.
Comienza a escucharse sonido de algo que desciende fuerte, un sonido
algo agudo, Noemí mira hacia arriba, son bombas. Una bomba cae, las
otras comienzan a estallar a lo lejos. Se la ve temblar a la bomba
caída, todo tiembla, un rayo de luz se observa partir quebrando el
hierro de la bomba y el tiempo se detiene.
—Bueno…bueno… No tan mal por ser una
principiante. Pero como verá ya estalló. Dejo avanzar el tiempo muy
poco, y mueren. Se quedarán muertos del susto, y cuando digo
muertos, es muertos.
—¿Qué quieres? —Dice Noemí.
—¡Ja! Sabe no puede vencerme. Ahora ¿Intenta
sobornarme? —Hace una pausa el extraño vestido de negro y añade,
saltando el muro—: Cuénteme todo lo que están haciendo, no se
preocupe, sus amigos apenas vieron el proyectil y el tiempo para
ellos no está trascurriendo significativamente, aunque mejor no
tarde mucho.
Y comenzó una especie de interrogatorio al cual
Noemí contestaba con la verdad y del cual
el extraño nada respondía. Un interrogatorio muy largo para Noemí.
La cual aguardando preocupada otra pregunta tal como: “¿Hasta
cuándo se quedarán aguardando a los extraviados?” “¿Qué
pensaban hacer?” “¿Qué pensaban de sus habilidades?” “¿Qué
harían con el tesoro?” “¿Por qué no le dieron los anillos al
señor del olvido?”
“¿Por qué no olvidaron todo?”. Interrumpe:
—Ok. Veremos como continúan. Le voy a decir lo
siguiente: Si hubiera querido los hubiera matado, puedo afectar la
mente de otros, para entrando en un profundo sueño, afectarlos. No
sabía que tú podías hacer lo mismo. Aunque… no tenga remota idea
aún de todo lo que puede hacer, es una facultad, temible en todos
los mundos, incluso por compañeros. Luego, no pensaba ir tan lejos.
Tengan cuidado los que afectan las mentes.
Desaparece la bomba trémula
y rajada a punto de estallar, junto todo salvo las personas, y
aparece una pradera de campo.
|
|
|
{
<-- Anterior -hg-
Siguiente--> } |
121 |
|