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Fue tan rápido que Marcos ni llega
a lanzarle su pequeña bola de fuego que aun flota sobre sus cabezas.
Mónica de alguna forma, puede apenas impedir aquel rayo que los
intenta consumir los alcance, aunque este continua persistente.
Con todas sus fuerzas Mónica
intenta protegerlos, descubriendo en ese instante que podía hacer...
Marcos intenta protegerlos también sumando una especie de muro de
fuego por delante de la protección de
Mónica. Marcos supuso, de tirarle la bola
de fuego no serviría para nada, la
esquivaría. Juan no puede moverla de aquí para allá si no es algo
sólida.
Juan suspira profundamente y su coche se abalanza
a golpear al señor
del olvido. Este, vuelve cenizas al
auto.
Pocos segundos podrá aguantar Mónica, antes de
caer agotada y todos sean consumidos.
Cristian siente va a decir sus últimos versos. Intentando prolongar
el tiempo, con tono grave y voz clara, busca dar fuerza a los
jóvenes.
Tu fuerza ¡Oh! Mónica.
Y el
fuego, de Marcos.
La
astucia de Juan.
Carla y
Sonia,
luchadoras…
El
señor del olvido caerá
ante el grupo
en
derrota.
Marcos se siente estremecer, el fuego parece
mezclarse opuesto al rayo que los ataca, como alimentándose de éste,
hace más y más calor. Pese a esto Marcos suma la bola
de fuego intentando concentrar todas
sus fuerzas. Al instante se desploman al suelo. Mateos recuerda el
estanque con agua, y desea con toda su alma que aquella agua los
envuelva. Vapor sale del estanque, los alcanza como nube fresca.
Mónica intenta no sean consumidos. Una lágrima cae por su mejilla,
dice:
—Perdonen…
Marcos, caído pero no derrotado, con sus rodillas
tocando la tierra, intenta con todas sus fuerza, haciendo su último
esfuerzo, empujar su muro de fuego
hacia afuera.
Solo comienza a ver fuego delante de él, mira a su alrededor, Mónica
se desmaya, y ya todos sus amigos que allí estaban están sin
moverse en el suelo.
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