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—¡Ja! No lo dudo. Hazme un favor… que Abbila
le deje junto con otro guardían,
algún presente en forma de señal de que están bien, en cada uno de
los hogares de los chicos. Pensé en una piedra que brilla de noche…
una lágrima de luz
y unas monedas de oro… a los humanos siempre les gustan. Escuché
dijeron una media mentira de que habían encontrado algo. Así saben
que están bien. Ya sabes… son humanos se preocupan mucho por lo
que piensan los demás y en la ausencia. —Dijo Sueñosreales, a lo
cual El Anciano asintió
y se marchó.
Sueñosreales dirigiendo una mirada hacia las estrellas, sabiendo que
están, aun sin verlas de día. Dice antes de alejarse unos versos a
fuerte voz—:
Allí van los que quieren
hacer algo distinto,
a cumplir sus deseos, en
lejanos lugares.
Cosas nuevas los
rodearán y tomarán decisiones
avanzando siempre con paso correcto.
Aprenderán, dejando…
¡seguramente! huellas
de bien.
Siendo al poco tiempo,
conocedores de nuevos rumbos.
No lo dudo; saldrán victoriosos,
son buenos, fuertes vencedores.
¡No dejarán virtudes
en olvido!
¡El grupo de los diecinueve jóvenes!
En ningún momento los
olvidaré.
Les estaré atento, regresaran
siendo,
ricos por dentro. ¡Éxitos,
y buenos caminos por siempre!
Fin |