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—¿Te gusta estar conmigo?
—Sí.
Esperanza
le da un beso muy cerca de la boca... David estaba más nervioso
que nunca en su vida. Esperanza se ríe, le pregunta a David
—¿No me vas a preguntar si quiero ser tu novia?
—Sí acepto.
Dijo
David, Esperanza se rió de lo tímido de David. David,
hasta incluso oraba bien bajito a Dios, para que si podría ser
fuera su novia Esperanza, si no era en contra de la sabia voluntad de
Dios; lo fuera. Y era por ello que no quería dar el paso inicial,
sino que pedía que los alejara de no entrar en su voluntad, por
que no quería sufrir, ni que sufriera ella. Era un practicante
del cristianismo,
pese a estar en una situación muy rara, no abandonó nunca
su fe. En realidad, muy pocos cambiarían su forma de ser...
A Esperanza le encantaba David, su apariencia y su forma de ser, incluso su distanciamiento.
Luego
de la larga noche, tan larga como siempre suele ser en tal planeta,
Pablo era novio de Verónica, y David lo era de Esperanza.
Comenzaron a recorrer el lugar siguiendo a Verónica como si
estuvieran paseando, para llegar a la puerta. No obstante Pablo
parecía más alerta que en cualquier momento en que
estuvieron en tal lugar.
En una noche pues tardaron más de un día en llegar a la puerta,
con su lento recorrer. David le pregunta de si presentía
algún peligro y por ello estaba más alerta que antes,
recordando los que les habían ocurrido en su querida Tierra, en
auto. Le responde:
—La verdad que es porque no quiero que perdamos aquello tan lindo que nos pasa. Pese a todo lo malo.
Al
llegar acampan en la puerta, antes de partir siguiendo su destino. Ya
estaban haciendo todo con mucha calma, después de todo, nadie
nunca les dijo que se apuraran. Pero es el momento de pasar a otro
relato. En otra esfera otros del grupo de los diecinueve, estaban ya
dando sus primeros pasos en un mundo distinto. Recordemos que no todos
los jóvenes estaban pasando por lo mismo en el mismo tiempo.
Incluso algunos aún no estaban en el tiempo.
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