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—Míreme,
aquí estoy. Si pelea contra mí perderá, si me
suplica nada ganará. Ve, cumpla su parte antes que lo haga yo con
la mía, o le obligue a hacerlo.
—Por favor no...
Noemí
comenzó a caminar llorando, hacia la entrada de la casa, y
comenzó a gritar en la puerta, pero a los minutos no pudo emitir
más voz. Se juntó gente a verla, comenzó a ver todo
negro, se dio cuenta que era Sueñosreales, vio se le acercaba un
meteorito que iba a impactar contra ella, pero lejos de tener miedo, o
pelear; en su mente se paró firme a recibir el impacto.
Escuchó a Sueñosreales que decía.
—Me decepciona ¿ni pelea?
—Lo estoy haciendo. Nunca me verá dañar a alguien, ni a ti.
Se
comenzó a escuchar un fuerte sonido de la gran roca, Noemí
se tapó la cara para no ver, ahora sí con gran miedo. No
siente el impacto de un meteorito.
Noemí
se encuentra sin ver ni sentir nada salvo oscuridad y su cuerpo. Se
mueve en medio de la nada, sintiendo sensación de hambre. En
medio de gran silencio escucha sólo su respiración.
Aumentándosele sus nervios dice en voz alta:
—¿Dónde estoy? ¿Qué hago? —Y al rato añade ¿Por qué me haces esto?
…
Una y otra vez con muy pocos cambios se repitió la historia, incluso las personas las veía envejecer.
La
segunda vez llegó a comprender que la única forma de
variar algo era cumpliendo con la lista. Pensando en el pueblo dedujo la
segunda vez que estuvo allí: “si cumplo no me caerá un
meteorito en la cabeza, ni terminaré en la nada”. Pero no lo
hizo, sino que atravesó la puerta al dudar en su corazón, y
volvió a repetírsele aproximadamente la misma historia,
hasta dejarse vencer nuevamente por Sueñosreales.
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