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—Sí, claro —comenta Rubén.
—Bueno,
y otra cosa, es que sé que Sueñosreales quiere que
atravieses la puerta, y sé que al decir esto no sabrán
certeramente si digo algo bueno o malo. Y por ello me quedé en
este instante pensando...
—Es muy “loca” tu habilidad Miguel ¿Es algo así como un adivino, o como Cristian?
—No, no —dice Miguel—.
—¿Crees que Dios te guía? —le pregunta Nicolás—.
—Ya, dejen que hable —Dice Sonia—.
—Gracias Sonia, siempre tan linda...
Adivinar no, no; ¿Qué si Dios me guía? Sospecho
que tampoco. Es como si simplemente supiera algunas cosas que nos
preocupan mucho. Y solo algunas, por ejemplo no sé que estamos
haciendo aquí. Creo que puedo adelantarme a lo que serán
mis descubrimientos, además de sentir un poco lo que nos rodea.
—Interesante...
—Wow.
—Eso si que está bueno.
—Sospecho
que sí —continúa diciendo Miguel—, salvo el adelantarse a
conocer cosas malas, pero eso aún no me pasó, descuiden.
No obstante si sé que a Marcos le pasó algo malo.
—¿Se pondrá bien? —Preguntan los tres a su modo.
—No logro saberlo.
—Mejor cambiemos de tema —dice Rubén—. Estás seguro que tengo que atravesar la puerta. ¿Ahora?
—No
ahora, pero sé que lo harás y nosotros daremos vueltas en
el laberinto, y regresaremos con ropas nuevas, supongo los tres. Y
sé que leeré un libro tuyo, una crónica de
guardianes, sé que estas palabras que te estoy diciendo,
algún día las leeré de una crónica escrita
por ti.
—Wow.
—Sorprendente.
—Eso está bueno...
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