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El Grupo de los Veinte Jóvenes, con
muchas ansias está aguardando los últimos minutos para la
celebración de su comienzo. La mayoría espera para entrar en el
salón de fiestas. Juan, Sonia, Mateos y Flavia, se encuentran dentro
pendientes de los últimos detalles.
Se escucha a músicos,
en sus guitarras criollas, comenzar a hacer vibrar las cuerdas, como
haciendo llorar las notas que emanan de ellas. Al minuto, de forma
repentina, cambian a arpegios. En distintos tonos interpretan
simultáneamente una misma melodía. Son voces armoniosas, aunque
diferentes, entonando misma canción. Esto se escuchaba incluso fuera
del salón. Donde la música silenció al murmullo de la espera.
A los minutos de arpegios, únicamente se comienzan a oír un sonido
rítmico producido por las notas graves de las cuerdas bordonas de
las guitarras.
Sabían, habría un
quinteto de folclore. Juan no pudo callar su idea de contratarles.
Él, trabaja en seguridad de un almacén algo importante, e invirtió
todo su aguinaldo pedido por adelantado, en contratarlos por una
noche, un domingo.
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