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Sumergiéndose en un profundo silencio,
caminan rápidamente. Marcos, apurando a Mónica. Están tomados de
la mano, y él no dejando de mirar hacia el suelo mientras avanzan.
Se comporta de forma extraña como cuando piensa en cosas raras,
intentando buscar respuestas de algo inentendible. La única
respuesta que obtiene es la ausencia de ideas.
Minutos más tarde,
luego de no responderle a dos comentarios que su novia le realizó,
Marcos comienza de repente a contarle, algo muy extraño.
—Vi a alguien volando y se acercaba a nosotros
en una especie de ave de fuego. Ambos eran como de fuego, de fuego
amarillo claro, como del color del sol ¡Te juro por lo que más
quieras, vi eso!
Le comenta caminando de vuelta hacia su casa, rápido y mirando hacia
atrás y arriba en ese instante.
—¿Por qué no vamos de Carla así terminamos
con esto de los veinte y nos quedamos en diecinueve? —Dice Mónica,
cambiando de tema.
—Me parece excelente, vamos a mi casa, la
llamamos de ahí, y de paso me mojo la cabeza con agua fría un rato…
Mónica ríe y le
responde.
—Mejor no le digas a nadie lo de los pajaritos
de fuego.
Continúan caminando. Al
acercarse lo suficiente para poder ver de lejos su hogar, Marcos
Dice:
—¿Y ese esperando en la puerta de mi casa?
—Añade con cara de confusión— ¿Lo ves, no?
Mónica vuelve a reír y
responde—: Sí amorcito.
—¿Qué tal? —Al llegar, saluda Marcos al que
se encontraba allí.
—Bien, busco a Marcos ¿Sos vos? Es por algo
sobre un grupo de amigos, vengo de parte de Mateos.
—¿Querés formar parte? —Dice Mónica antes
que Marcos pueda decir algo.
—Si me dejan…
—¿Cuánto es dos más dos, y cuál es la
capital de la provincia de Jujuy? —Le pregunta frunciendo las cejas
Marcos.
—Cuatro y San Salvador de Jujuy. Contesta con
una sonrisa y sacando pecho.
—¿Edad?
—Veinte y un años.
—Humm… bueno… aprobado... —Dice Marcos y
mirando a Mónica le pregunta: — ¿Sí?
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