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Juan se encuentra
lavando su auto, un Ford Falcon modelo 89 color celeste brillante,
muy bien cuidado; mientras escucha música en su estéreo. En
realidad en lo que es todo un sistema de sonido adaptado, Hard Rock
un poco fuerte.
—¿Al final vas a ir? —Le pregunta su padre
vestido con su uniforme de policía, quien salía rumbo a su trabajo.
—Si papá, veremos qué ocurre. Ya te dije iría.
—Vos deberías seguir el camino de tu familia.
No, perder el tiempo en esas cosas. Igualmente… espero te
diviertas. Que la pases bien hijo.
—Gracias papá, nos vemos. Cuídate.
Juan, termina de lustrar su auto, y en él se dirige al lugar
acordado, días atrás. En la búsqueda del encuentro de Carla,
Mónica y Marcos.
El día está estupendo, un sol fuerte recuerda
la cercanía del verano. Es todo un alivio para Juan, no quería
faltar por lluvia. Estuvo pensando mucho y se creó expectativas
positivas de este grupo de amigos en formación. De hecho, podría
ofrecerse con su auto para trasladarse, si emprenderían viajes. Algo
que no suele hacer por cuidar demasiado su coche. El mismo que lo
lustra todos los sábados y lleva a controlar al mecánico cada seis
u ocho meses, a más tardar.
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