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Los científicos
que en un principio, deseaban conservar las puertas, hicieron en su
ultimo esfuerzo anillos, llaves, colgantes e incluso espadas para
algunos mundos… entregándoselos a sus seguidores... Objetos que
lejos de ser inanimados, de cierta forma son pequeñas… “maquinas”.
En realidad, son unos objetos que almacenan información y pueden
transmitir algo de ella y no sólo esto, también llegan a
resultantes… algo muy complicado de elaborar, tienen una concreta
especie de inteligencia en relación a los resultados específicos
que dan.
En fin, estos
objetos fueron entregados como fortaleza y conexión con las puertas,
y hoy recorren el universo entero. Algunos desean destruirlos, otros
conservarlos junto a las puertas. Fue la última elaboración de este
tipo de… “casas especiales” que nunca ninguna ciencia pudo
volver a imitar.
—Esta leyenda, aunque con palabras distintas, ha
pasado de generación en generación, tomándosela muchos enserio—.
Continuó hablando El Anciano
con voz cálida y dirigiéndoles la mirada uno a uno como lo venía
haciendo:
—No estoy solo, ni ustedes están solos, se
podría decir, hemos rescatado estos objetos
que se les ha entregado. De seres que ya no pueden cuidarlos.
Mateos estaba por abrir
la boca cuando El Anciano
le hizo un gesto de que aguardara y continúo diciendo:
—En un principio solo se iba ha hacer entrega de
un objeto a Marcos. Su padre, nunca lo aceptó pese a conocer la
entrada a una puerta.
Mejor dicho, conocer más o menos el lugar donde está. Pero se
podría decir, sabíamos, él no seria nada favorable a los que
desean conservar unido el universo. Entonces comenzamos a fijarnos en
ti, Marcos, y nos agradaste. Las puertas
no deben caer en olvido, ser destruidas, ni tampoco ser conocidas por
irresponsables. Además no hay objetos
-como los anillos-, que podrían decirse “llaves” o “pasajes
seguros”, para todos. Pues sepan, también sirven para eso.
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