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—Permiso… —Dice Mónica mientras golpea
despacito en la puerta, de la habitación de Carla.
—Pasen—. Se la escucha llorosa a Carla.
Está en un rincón de su cama, con un anillo como el de Marcos
puesto en el dedo anular de la mano izquierda. Al entrar, centraron
la atención un instante en él. También tiene un libro de filosofía
en la cama junto a ella, y está vestida como para ir a la fiesta. El
libro es seguramente de sus estudios en la universidad pero… ¿Y
ese anillo? ¿Y por qué lloraría? ¿Le habría ocurrido algo malo?
—¿Qué te pasa? —Le pregunta Mónica.
—¡Estoy cansada, me griten groserías por la
calle y los hombres me miren con cara de estúpidos! No todos pero si
los suficientes para molestarme.
Marcos comprendió inmediatamente de que hablaba, y ante la mirada
penetrante de su novia, mira a Carla y le dice.
—Le voy a pedir si me da unas galletitas a tu
mamá, permiso…
Mónica tranquilizó a
Carla, la comprendió y le dio ánimo, supuso ese anillo lo había
comprado para aparentar, estar casada o de novia; aunque ¿igual al
de Marcos?
Pese a sus dudas, prefirió no tocar el tema por el momento. Asimismo
le molestaba no tener uno, y para peor sí lo tenía su amiga.
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