|
—La verdad… este anillo debe ser caro…
Miren—. Y se lo pasa a Mónica, para que uno a uno lo vean.
Les contó, lo encontró sobre la cama, sin saber cómo es que llegó
hasta allí. Al día siguiente había preguntado a todos los que
supuso pasaron por su habitación; respondiendo cada uno de ellos,
que no sabían nada de tal anillo. Por ultimo, se lo había dejado
puesto restándole importancia, como enfrentando al misterio.
También les comentó de
la nota extraña, la cual terminó tirada y sólo les dijo decía
algo de una recomendación a que atravesara una puerta, si se
animaba, porque lo agradecería.
Marcos se volvió a colocar ese
anillo en el dedo, luego de que todos lo vieran, guiñándole un ojo
a Mónica. Al rato, se acerca su amigo Mateos con un nuevo
integrante: el cristiano medio rebelde de David, quien sería el
noveno en llegar al grupo.
Sonia regresa también,
en compañía de Flavia, una chica que se interesó. Solía ir allí
a tomar sol, pues vive cerca. Una simpática señorita, de unos
treinta años.
—¿Qué tal si pasamos la noche acá? —dice
Marcos al rato, luego de haberse presentado David y Flavia, habiendo
hablado un poco.
|