|
Marcos se queda en silencio, avanza un poco más a donde transita la
gente. Le llama la atención un joven, que se dio cuenta, lo estaba
observando de lejos. Su pelo es de un rubio casi blanco. Viste
campera de cuero negra sobre una remera negra con algún dibujo;
tiene una barba de unos días. Además parece ser alguien que
practica mucho ejercicio, de contextura física robusta. Lo
observaba, está con los brazos cruzados, como esperando algo.
—Espero no sea conocido de las chicas… ni se
me acerque…—murmura Marcos, sin ser oído por ellas.
Observa a otro joven acercársele para pasar por su lado, con una
bolsa. No se ve nada extraño, también de aproximadamente su edad,
estatura media, de contextura robusta. Tiene puesta una remera de un
grupo musical nacional de rock que le agrada. Marcos, les dirige una
rápida mirada a las chicas, las cuales hablan entre ellas sin
apartarle la mirada a él. Le dice al que venia:
—Hola, disculpame te moleste.
—Sí, ¿Qué necesita?
—Si…
en realidad, nada… es que…
Lo comienza a mirar con cara rara y Marcos dándose cuenta, se le
acelera un poco el corazón de los nervios, por temor a quedar como
un tonto. Esto, acrecentado por la mirada de Carla y Mónica…
—Olvídalo,
no has ganado tu lugar —le dice Marcos.
—Espera ¿De qué hablas? —Le responde a
Marcos quien estaba dando media vuelta para alejarse. Viendo la
oportunidad retorna al intento.
—Del Grupo de los Veinte Jóvenes. Faltan
integrantes y se me ocurrió decirte a vos, por casualidad, para que
participes. Pero creo, me equivoqué. No me parece estés interesado…
—¿Grupo para…?
—Buscamos divertirnos haciendo cosas distintas,
que nos saquen de la rutina. Pero sin que estas sean raras o insanas,
y siendo buenos amigos. Algo así…
Se queda este posible nuevo integrante, pensando si dice “sí”, o
“no”. Comprende en un instante, puede esa respuesta, tal vez
afectar a su vida ¿Quién sabe? Conocer cosas distintas le resulta
interesante, por otro lado piensa si no será quien le hablaba de una
secta o algo extraño… o tal vez se había ganado algo… Decide
en esos pocos segundos por curiosidad su respuesta.
—Sí, me interesa. Mi nombre es Juan…
|